Todos los derechos humanos para todos los cubanos

La realización de los derechos económicos, sociales y culturales. Parte integral del compromiso en la promoción y protección de todos los derechos humanos para todos los cubanos



Uno de los presupuestos básicos de la campaña anticubana en materia de derechos humanos, ha sido imponer una división falsa y artificial en el disfrute de los derechos humanos del pueblo cubano.


A partir de la negación de la indivisibilidad e interdependencia de todas las categorías de derechos humanos consagradas en la Declaración de Viena, los ideólogos de la campaña anticubana reconocen lo que las estadísticas no le permiten ocultar, los logros inobjetables de la Revolución Cubana en el disfrute de los derechos sociales y culturales de los cubanos. Sin embargo, y como si fuera posible avanzar en materia de educación y cultura a contrapelo de la realización de los derechos civiles y políticos, tratan de fabricar la falsa tesis de que el sistema político cubano es incompatible con el disfrute de los derechos civiles y políticos y las libertades fundamentales.

En un capítulo anterior, se demostró la falsedad de las alegaciones sobre supuestas violaciones de los derechos civiles y políticos y las libertades fundamentales en Cuba. Se abordará de manera resumida, algunas cuestiones asociadas al disfrute de los derechos económicos, sociales y culturales del pueblo cubano.

El triunfo de la Revolución Cubana en enero de 1959, permitió poner fin a la dominación neocolonial que ejercía Estados Unidos sobre los recursos naturales y humanos del pueblo cubano, sentándose las bases para una sociedad más justa, en la que son protegidos todos los derechos humanos de todos los cubanos.

Si bien esta nueva realidad se manifiesta en los éxitos alcanzados en todos los sectores de la vida del país, también son visibles las nefastas consecuencias de la política de hostilidad, bloqueo y agresiones de los Estados Unidos contra el pueblo cubano.

A.- Un derecho esencial del ser humano: El trabajo

Pese a la aguda recesión internacional de estos años y los términos de flexibilización, desregulación y precarización del empleo que se entronizan en la esfera de las relaciones laborales en muchas partes del mundo, en Cuba se garantiza el derecho al trabajo como uno de los derechos humanos inalienables.

Antes del triunfo de la Revolución, el 24% de la población económicamente activa se encontraba desocupada y alrededor de 200 mil personas eran subempleados visibles, lo cual se agravaba fuera del período de zafra azucarera. Alrededor del 60% de los trabajadores asalariados y por cuenta propia tenían un ingreso inferior al salario mínimo vigente. La seguridad social, además de ser insuficiente, sólo protegía al 50% de los trabajadores.

El desempleo de la mujer y los jóvenes duplicaba o triplicaba las tasas de adultos hombres desempleados y era una práctica común la explotación del trabajo infantil. En 1958, trabajaban 133 000 menores de edad laboral. Justo al triunfo de la Revolución, había sólo 194 000 mujeres ocupadas, el 70% en labores domésticas. En ese período arribaban a la edad laboral 100 000 jóvenes, para los cuales no existía posibilidad real de empleo.

La transformación en propiedad social de los medios de producción, permitió hacer cambios esenciales que redundaron en la creación de nuevas fuentes de empleo. En el período entre 1959 y 1975 fueron creados un millón y medio de nuevas plazas permanentes de empleo, con una tasa de crecimiento promedio anual de la ocupación de 4%. En el caso de la mujer, de 12,6% que laboraba en 1959 pasó al 28% en 1976, o sea, más 700 000 mujeres fueron incorporadas al trabajo.

En los últimos años, con la recuperación tras el grave impacto del período especial en la primera mitad de los años 90, comenzaron a implementarse nuevos programas de empleo, que han permitido crear 800 mil nuevos empleos.

Las fuentes de los nuevos empleos permanentes se vinculan en lo fundamental a los programas sociales impulsados tales como: formación de maestros emergentes, profesores de computación, trabajadores sociales, enfermeros, operadores de salas de video y televisión, así como trabajadores de la agricultura urbana.

El revolucionario concepto de asumir la superación, capacitación y la realización de nuevos estudios como vías de empleo ha sido desarrollado y aplicado en Cuba. Este ha permitido que decenas de miles de jóvenes entre 17 y 29 años, desvinculados del estudio y el trabajo, principalmente mujeres, adquieran el nivel de bachiller o puedan acceder a la enseñanza superior, recibiendo remuneración económica. Están matriculados en la actualidad 107 302 jóvenes, que son atendidos por más de 8 mil docentes en 508 sedes en todo el país. Ya al finalizar el año 2003, 30 mil de esos jóvenes cursaban estudios superiores.

El concepto del estudio como empleo se va extendiendo hacia los trabajadores cuya actividad laboral cesa y no resulta posible su reubicación inmediata, de manera que la opción más indicada para brindarle un nuevo empleo consiste en su preparación o calificación durante el tiempo requerido, como se viene haciendo con los trabajadores azucareros.

La reestructuración de la industria azucarera, se realizó preservando y desarrollando el capital humano. Este proceso ha comprendido a 219 594 trabajadores, de los cuales el 59% se incorporó a otras actividades de la industria azucarera, el 10% a granjas agropecuarias; el 20% al estudio como empleo y el 7% pasaron a empleos en otros organismos. El programa de superación de los trabajadores incluye a unos 122 mil incorporados al estudio, de ellos 65 310 con el estudio como empleo.

La batalla por el pleno empleo en nuestro país cuenta con una estrategia y un programa debidamente articulado, que asegura a cada ciudadano un empleo útil y productivo, basado en los siguientes lineamientos:

- Un plan de empleo permanente conciliado con los territorios

- La ubicación es garantizada a todos los egresados de los programas sociales de la Revolución.

- El completamiento y la estabilización de la fuerza de trabajo en la agricultura urbana

- Consolidación del Curso de Superación Integral de Jóvenes

- Ubicación laboral de todos los graduados universitarios, de la enseñanza técnico-profesional y de las escuelas de oficios.

- Recalificación para la reubicación de disponibles por la amortización de sus plazas.

- Cubrir las plazas vacantes necesarias.

- Pleno empleo para las personas con discapacidad que lo soliciten.

- Prioridad en el empleo de mujeres y jóvenes

- Atención especial a los municipios de mayor desocupación y disminución de sus tasas de desempleo por debajo del 5%.

Fruto de los programas de empleo, en el año 2003 se crearon más de 100 mil nuevos puestos de trabajo, lo que permitió reducir la tasa de desocupación del país a menos del 3 %.

Cuba es signataria de 88 convenios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Es el segundo país de América Latina con mayor número de convenios ratificados y se encuentra entre las diez naciones que más convenios tiene ratificados. Estados Unidos, por ejemplo, sólo tiene ratificados 13 convenios de los más de 184 convenios adoptados.

B.- La garantía de vida: Seguridad y asistencia social

La seguridad social en Cuba constituye un derecho sin distinción de raza, sexo, creencia o ideología política de las personas.

Hasta 1959, la gran mayoría del pueblo vivía en una situación muy vulnerable, de carencia absoluta de protección social y de acceso a servicios de salud, educación, retiro y pensiones.

La situación de los seguros sociales en 1958 era grave, sus fondos se hallaban en estado deficitario, por la corrupción y el latrocinio del régimen imperante. La situación financiera que presentaba la mayoría de las cajas de seguro era deprimente. La asistencia social se limitaba a los esfuerzos de instituciones privadas de caridad y algunas instituciones estatales que beneficiaban a un pequeño estrato poblacional, básicamente en la capital del país.

A partir de 1959, el Estado Revolucionario procede a la transformación de los seguros sociales, elaborando un programa de medidas que comprendió en sus objetivos inmediatos, la atención financiera de las instituciones existentes para garantizar el cumplimiento de sus obligaciones.

Hoy la seguridad social es un sistema integral que comprende la seguridad en el empleo, en el puesto de trabajo, en los ingresos, en las condiciones de trabajo y la capacitación, así como la nutrición, la actividad física, el desarrollo individual y la activa participación social de todos los ciudadanos, incluidos los adultos mayores. Su principal indicador radica en la cobertura que le brinda al 100% de los trabajadores, sus familiares y a la población que lo requiera.

La Seguridad Social cubre los riesgos de enfermedad y accidente común, accidente de trabajo, enfermedad profesional, maternidad, invalidez, vejez y muerte. La Asistencia Social brinda protección a los núcleos familiares y personas en estado de necesidad, con carácter de subsidios. Las prestaciones son de carácter monetario, en servicios y/o especies.

Además de las prestaciones anteriores existen programas sociales dirigidos a grupos vulnerables de la población como los discapacitados, el adulto mayor solo, y otros, que tienen como objetivo satisfacer las necesidades económicas y sociales que presentan dichas personas.

El Sistema de Seguridad Social cubano protege a 1, 438,295 personas por el Régimen de la Seguridad Social, y a 331,681 por el Régimen de la Asistencia Social, para lo cual, en el año 2004, se destinarán a este sector 2 739 millones de pesos como parte de los gastos del presupuesto del Estado.

En esta noble labor se empeñan más de 15 000 trabajadores sociales en todo el país, que se encargan de atender a las personas de la tercera edad que viven solos, a las personas con discapacidad, etc.

1. Atención al adulto mayor

Cuba no está ajena al proceso demográfico de envejecimiento de la población que afecta al mundo. La población cubana total excede los 11,2 millones de habitantes. Es uno de los países más envejecidos de América Latina, con más de un millón y medio de cubanos por encima de los 60 años de edad, cifra que se incrementará en los próximos años. Para el año 2025, se espera que el número de personas en Cuba con 60 años o más se eleve a dos millones y medio, lo que representaría el 25% de la población.

La atención de salud a las personas mayores en Cuba cumple con los principios básicos de universalidad, gratuidad y accesibilidad.

Existe el Programa de Atención al Adulto Mayor del Ministerio de Salud, vinculado a los Equipos Multidisciplinarios de Atención Gerontológica, que se integran al trabajo del Programa del Médico de la Familia. Asimismo, se inició la Especialidad de Gerontología y Geriatría, y se está desarrollando un proceso de geriatrización de todos los servicios hospitalarios y a nivel de la comunidad.

2. Atención al discapacitado.

El Gobierno de Cuba garantiza los derechos humanos de las personas con discapacidad, sobre la base del principio de que todas las personas tienen los mismos derechos.

En Cuba, a partir del 1959, comenzaron a adoptarse medidas concretas para la atención de los discapacitados. En la etapa más reciente (1995), se estableció el Plan de Acción Nacional para la Atención a las Personas con Discapacidad, garantizando una coordinación más estrecha en lo relativo al empleo, la accesibilidad, la salud, la educación, la capacitación y el disfrute de las tecnologías de la información y las comunicaciones.

Cuba ha desarrollado nuevos servicios sociales, como el Asistente Social a Domicilio, el Servicio de Alimentación, las prestaciones a las madres de hijos con discapacidad severa, el uso de la computación y otros programas audiovisuales, la erradicación progresiva de las barreras de accesibilidad, el programa de ayudas técnicas con prótesis, el sistema de transcripción de diálogos en los principales programas televisivos (closed caption), el sistema Braille en las bibliotecas y la telefonía especializada dactilar para sordociegos, entre otros.

Durante el año 2002, el gobierno cubano realizó en todo el país, un estudio clínico, psicopedagógico y social a las personas con discapacidad que permitió conocer las condiciones de vida y salud de cada una de ellas, evaluar las políticas implementadas hasta la fecha, así como impulsar nuevos programas y estudios encaminados a elevar la calidad de vida y propiciar su plena integración social.

Existe un programa para el empleo de las personas con discapacidad (PROEMDIS), el cual ha facilitado la incorporación de estas personas a la vida social. Actualmente se trabaja aceleradamente para lograr la inserción laboral de 75 113 personas con discapacidad que manifestaron interés y condiciones para ello, identificadas en el estudio genético realizado.

En el plano legislativo cabe destacar el reciente Decreto Ley No. 234 sobre la Maternidad de la Trabajadora, promulgado en el año 2003, que amplia los derechos y beneficios de esta protección y que extiende hasta que el niño arribe a los tres años de edad, la licencia para la madre de un hijo con discapacidad, con derecho a reincorporarse a su plaza al vencimiento de esta.

C.- La salud en el centro de las prioridades

La garantía de atención médica gratuita a toda la población cubana se convirtió desde los primeros momentos del triunfo de la Revolución en uno de los paradigmas sociales fundamentales.

En la etapa prerrevolucionaria, la atención médica y hospitalaria se caracterizaba por el predominio de servicios de carácter privado y mutualista. Las instalaciones y el personal médico radicaban fundamentalmente en la capital del país, donde se concentraba el 65% de los médicos y el 62% de las camas existentes. En las zonas rurales, donde vivía cerca de la mitad de la población cubana, prácticamente no existía atención médica y se contaba con un solo hospital rural, con apenas 10 camas y sin médico alguno.

Eran elevadas las cifras de parasitismo (36,10%), tuberculosis (13,99%), tifus (13,25%) y paludismo (30,03%). La mortalidad infantil superaba los sesenta fallecidos por cada mil nacidos vivos y la esperanza de vida al nacer apenas llegaba a los 58 años. El servicio estatal de salud era insuficiente y no más del 8% recibía atención médica gratuita.

La salud pública en Cuba, después del triunfo de la Revolución, tuvo un impresionante desarrollo cualitativo en sucesivas etapas:

- 1960. Creación del Sistema Nacional de Salud. Creación del Servicio Médico rural. Creación de las áreas de salud y policlínicos. Vacunación con participación popular.

- 1970. Descentralización de la docencia y del sector de la salud a los gobiernos provinciales. Implantación del Programa Materno-Infantil.

- 1980. Creación del Programa del Médico de la Familia. Introducción de tecnologías avanzadas. Desarrollo acelerado de la industria médico-farmacéutica.

- 1990. Introducción y desarrollo de los logros de la ciencia y la técnica. Enfrentamiento al doble impacto del bloqueo estadounidense y la desaparición del socialismo en Europa del Este y la URSS.

- 2000. Etapa de consolidación, reforma y modernización del sistema. Incremento de la participación de la comunidad en la gestión y acciones de salud.

- 2002 hasta la actualidad. Nuevos programas para materializar los avances de la atención médica. Desarrollo de las policlínicas como centros de la más alta calidad en la atención primaria. Reparación de consultorios y policlínicas. Programa de formación emergente de enfermería.

Con los resultados obtenidos por Cuba en la esfera de la salud, ya desde el año 1983 Cuba sobrecumplió los requerimientos de Salud para Todos, acordados en los marcos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

No obstante, en la actualidad se gestan profundas transformaciones en los servicios de salud para ir más allá de esos resultados, entre las que se destaca el mayor acercamiento de los servicios a la población, el programa masivo de superación del personal médico, que en el año 2003 contó con una matrícula inicial de 34,451 alumnos y el continuo desarrollo de la producción de medicamentos.

Para apoyar esas transformaciones y continuar elevando la calidad de los servicios médicos, en el año 2004 se ha destinado la cifra de 2 270 millones de pesos en el presupuesto del Estado para esta cardinal esfera.

Algunos de los logros alcanzados en el campo de la salud pública cubana en los últimos diez años se pueden resumir en:

- Producción nacional del 67% de las medicinas que necesita el país

- Programa de diagnóstico prenatal de enfermedades congénitas, el cual ha contribuido a evitar el nacimiento de más de cuatro mil niños con malformaciones congénitas.

- Programa de genética médica para la reducción del Síndrome de Dawn y otras enfermedades

- Perfeccionamiento de las terapias intensivas prenatales, pediátricas y de adultos.

- Incremento de la realización de trasplantes de órganos.

- Obtención de la vacuna antimeningocóccica grupo B, única en el mundo.

- Elaboración de la vacuna antihepatitis B.

- Obtención del PPG (ateromixol), terapia de primera opción para el tratamiento del colesterol alto, principal factor de riesgo coronario.

- Disminución de casos de cáncer en etapa avanzada y aumento de supervivencia. Obtención de anticuerpos monoclonales para el tratamiento del cáncer. Elaboración de productos vacunales contra la enfermedad.

- Clasificación más exacta de la leucemia y su tratamiento.

- Curación o retención de la retinosis pigmentaria.

- Obtención de la melagenina, fármaco producido de la placenta humana para el tratamiento del vitiligo. - Producción de medicamentos de alta calidad y bajo costo.

- Producción de equipos como Neurónica (para el monitoreo intraoperatorio), el Medicid (electroencefalograma digital), el Ozomed (para el tratamiento con ozonoterapia) y el SUMA (Sistema Ultra-Micro-Analítico).

PRINCIPALES ESTRATEGIAS EN LA ESFERA DE LA SALUD 1. Reorientación del Sistema de Salud hacia la atención primaria y su pilar fundamental, el médico y la enfermera de la familia.

Hoy Cuba cuenta con 381 áreas de salud con cobertura completa con el programa del médico de la familia, los que superan la cifra de 30,000 médicos, distribuidos en todo el país. Más del 97% de la población cubana está cubierta con un médico y enfermera de la familia y se espera alcanzar el 100% en los próximos años. Mantener como prioridad la atención a la salud del pueblo, ha constituido un reto y objetivo estratégico para toda la sociedad y el Estado.

Asimismo, existen las policlínicas, primer eslabón de la salud pública cubana, considerada desde 1997, como uno de los 28 servicios de salud más completos del orbe, según valoración de la Organización Mundial de la Salud. (OMS).

2. Revitalización de la atención hospitalaria

Durante la década de los años 80, el país realizó un gran esfuerzo por ampliar y modernizar la red de servicios hospitalarios, lo que implicaba mejorar coberturas, accesibilidad, capacidad, confort e incorporar las más novedosas tecnologías a los servicios. Aunque se lograron muy sustanciales avances, este programa se vio interrumpido por el período especial; hoy se retoma con nuevos bríos y más ambiciosas metas. Para el año 2002 se contaba en el país con un total de 265 hospitales y 55,864 camas de asistencia médica.

3. Programas de tecnología de punta e Institutos de investigaciones.

Cuba ha desarrollado un grupo de programas de atención de primer nivel para garantizar la salud a la población. Entre ellos vale destacar los programas para prevención, diagnóstico y tratamiento del cáncer, la atención a las personas con insuficiencia renal, los cardiocentros, el diagnóstico precoz de las afecciones congénitas, servicios integrales prenatales, de donaciones de sangre y producción de hemoderivados, entre otros.

4. Docencia médica y ayuda internacionalista

En comparación con el año 1959, en que sólo existía una escuela de medicina en Cuba y otra de estomatología, en la actualidad Cuba cuenta con cuatro institutos superiores de ciencias médicas, 24 facultades de medicina y cuatro de estomatología, y más de medio centenar de politécnicos de salud y de enfermería. La mayoría de los hospitales fungen como unidades docentes o facultades de ciencias médicas. A partir del desarrollo de esta estructura educacional, ya en el año 2002 existían en el país 67,079 médicos, en comparación con los 3000 que encontró la Revolución al triunfar - otros 3000 emigraron en los primeros años de la Revolución a los EE.UU., respondiendo a los incentivos instituidos con ese objetivo por el Gobierno norteamericano, con el objetivo de desarticular los servicios de salud cubanos.

Para el 2005, en la Escuela Latinoamericana de Ciencias Médicas (ELAM), se espera que la matrícula ascienda a 10 000 estudiantes, con alumnos latinoamericanos que incluyen a representantes de unas 66 etnias y pueblos indígenas, procedentes de lugares muy apartados, donde no llega la asistencia médica. Ese propio año, se recibirán los primeros médicos de la ELAM, que están comprometidos a regresar a su país de origen una vez concluido sus estudios. Otros cientos de jóvenes del Caribe y África cursan también sus estudios de medicina en Cuba.

La vocación solidaria de Cuba en materia de salud, no se limita a la preparación de estudiantes extranjeros en la Isla. En la actualidad hay 14 mil 732 colaboradores cubanos de la salud cooperando en 65 países. Se ha puesto en práctica además el Programa Integral de Salud (PIS), apreciado por los gobiernos y por las poblaciones que se benefician directamente además del mismo. En el PIS prestan sus servicios 3 117 colaboradores cubanos, de ellos 2412 médicos en 22 países . A las cifras anteriores, se han sumado recientemente otros 10 mil médicos cubanos que están cumpliendo importantes acciones de asistencia médica en el Plan Barrio Adentro, en toda la geografía de Venezuela.

En el marco del PIS, se han desarrollado proyectos de cooperación triangular con varios países. Este programa es apoyado por 95 ONGs de diferentes partes del mundo, y organismos internacionales como la OMS/OPS, el PNUD y la UNICEF, cuyo aporte financiero, equipamiento e insumos médicos se dirigen directamente a los países o lugares donde trabajan los colaboradores de la salud cubanos.

A partir de la experiencia de Cuba en el control epidemiológico del VIH/SIDA y la existencia en nuestro país de los recursos humanos necesarios para la atención a esta pandemia, Cuba, en el marco del Período Extraordinario de Sesiones de la AGNU sobre el VIH/SIDA, celebrado en Nueva York, del 25 al 27 de junio del 2001, propuso:

- Cuatro mil médicos y personal de la salud para crear la infraestructura que permita suministrar a la población de los países necesitados, los medicamentos con las prescripciones y el seguimiento indispensables. Ese mismo personal podría formar y entrenar a gran número de especialistas, enfermeras y técnicos de la Salud.

- Los profesores necesarios para crear 20 Facultades de Medicina en distintos países del mundo, muchos de los cuales podrán ser escogidos entre los médicos cubanos que ya hoy prestan servicios en como parte del Programa Integral de Salud. En esas Escuelas, se formarían 1 000 médicos cada año en los países que más lo necesitan.

- Los médicos, pedagogos, psicólogos y otros especialistas que se requieran para asesorar y colaborar con las campañas de prevención del SIDA y otras enfermedades.

- Los equipos y kits diagnósticos necesarios para los programas básicos de prevención.

- El tratamiento antirretroviral para 30 000 pacientes.

Solo sería necesario que la comunidad internacional aporte las materias primas para los medicamentos, equipos y recursos materiales de esas producciones y servicios. Cuba no obtendría ganancia alguna y aportaría los salarios del personal cubano en su moneda nacional, que es lo más costoso para los organismos internacionales de cooperación de Salud, y lo más difícil, que es el ser humano capacitado y dispuesto a cumplir esa misión en los lugares más recónditos.

Más tarde, en la reunión Cumbre de Jefes de Estado del Caribe, celebrada en La Habana, el 8 de diciembre del 2002, en conmemoración al XXX Aniversario del restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y países de CARICOM, Cuba propuso un programa de apoyo a la estrategia regional, ya diseñada por el Caribe para la lucha contra la epidemia del VIH/SIDA, que consiste en:

- Envío de 1000 trabajadores de la salud, cuyos salarios serán sufragados por el Estado Cubano.

- Profesores y técnicos necesarios para la creación, en un país del Caribe que decida el CARICOM, de un Centro de Enseñanza Técnica para la enfermería y otras especialidades de las ciencias médicas a ese nivel. Esa institución podrá formar cada año hasta doscientos jóvenes provenientes de todos los países pertenecientes a ese organismo regional, quienes se estarían especialmente preparados para la prestación de servicios a pacientes con VIH/SIDA.

- Contribuir gratuitamente con una parte no menor al 30 por ciento del valor de los equipos y kits diagnósticos producidos en nuestro país para el montaje de laboratorios SUMA, lo cual facilita el pesquisaje masivo de la población. En esta cooperación se incluye la instalación, puesta en marcha y asistencia técnica del equipamiento, así como el entrenamiento de personal local para la explotación de dicha tecnología.

- En el caso de Haití, Cuba estaría dispuesta a compartir con otros países donantes hasta el 40 por ciento del valor de esos equipos y kits diagnósticos.

Desde su inicio y hasta la fecha, un total de 7 506 colaboradores han prestado y prestan sus servicios a través del Programa Integral de Salud.

Otros aspectos del desarrollo del Sistema de Salud cubano.

a) Programa Materno-Infantil. Destaca el índice de mortalidad infantil, que al cierre del año 2003 fue de 6,3 por 1000 nacidos vivos.

b) Programa Nacional de Vacunación. Cuba garantiza una de las más amplias coberturas de vacunación en el mundo. En la actualidad todos los niños cubanos son vacunados contra 13 enfermedades infecciosas y existe una amplia gama de proyectos de otros tipos de vacunas preventivas y terapéuticas para los adultos.

En el año 2004, comenzará a utilizarse en la Isla la primera vacuna cubana tetravalente, para proteger contra cuatro enfermedades (difteria, tétanos, tos ferina y hepatitis). Se han alcanzado resultados alentadores en el desarrollo de un compuesto pentavalente, que incorporaría a la anterior, los antígenos contra el Haemophilus Influenzae tipo B, que de lograrse, sería la primera vacuna en el mundo contra esos cinco males.