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Todos los derechos humanos para todos los cubanos

La realización de los derechos económicos, sociales y culturales. Parte integral del compromiso en la promoción y protección de todos los derechos humanos para todos los cubanos



Uno de los presupuestos básicos de la campaña anticubana en materia de derechos humanos, ha sido imponer una división falsa y artificial en el disfrute de los derechos humanos del pueblo cubano.


A partir de la negación de la indivisibilidad e interdependencia de todas las categorías de derechos humanos consagradas en la Declaración de Viena, los ideólogos de la campaña anticubana reconocen lo que las estadísticas no le permiten ocultar, los logros inobjetables de la Revolución Cubana en el disfrute de los derechos sociales y culturales de los cubanos. Sin embargo, y como si fuera posible avanzar en materia de educación y cultura a contrapelo de la realización de los derechos civiles y políticos, tratan de fabricar la falsa tesis de que el sistema político cubano es incompatible con el disfrute de los derechos civiles y políticos y las libertades fundamentales.

En un capítulo anterior, se demostró la falsedad de las alegaciones sobre supuestas violaciones de los derechos civiles y políticos y las libertades fundamentales en Cuba. Se abordará de manera resumida, algunas cuestiones asociadas al disfrute de los derechos económicos, sociales y culturales del pueblo cubano.

El triunfo de la Revolución Cubana en enero de 1959, permitió poner fin a la dominación neocolonial que ejercía Estados Unidos sobre los recursos naturales y humanos del pueblo cubano, sentándose las bases para una sociedad más justa, en la que son protegidos todos los derechos humanos de todos los cubanos.

Si bien esta nueva realidad se manifiesta en los éxitos alcanzados en todos los sectores de la vida del país, también son visibles las nefastas consecuencias de la política de hostilidad, bloqueo y agresiones de los Estados Unidos contra el pueblo cubano.

A.- Un derecho esencial del ser humano: El trabajo

Pese a la aguda recesión internacional de estos años y los términos de flexibilización, desregulación y precarización del empleo que se entronizan en la esfera de las relaciones laborales en muchas partes del mundo, en Cuba se garantiza el derecho al trabajo como uno de los derechos humanos inalienables.

Antes del triunfo de la Revolución, el 24% de la población económicamente activa se encontraba desocupada y alrededor de 200 mil personas eran subempleados visibles, lo cual se agravaba fuera del período de zafra azucarera. Alrededor del 60% de los trabajadores asalariados y por cuenta propia tenían un ingreso inferior al salario mínimo vigente. La seguridad social, además de ser insuficiente, sólo protegía al 50% de los trabajadores.

El desempleo de la mujer y los jóvenes duplicaba o triplicaba las tasas de adultos hombres desempleados y era una práctica común la explotación del trabajo infantil. En 1958, trabajaban 133 000 menores de edad laboral. Justo al triunfo de la Revolución, había sólo 194 000 mujeres ocupadas, el 70% en labores domésticas. En ese período arribaban a la edad laboral 100 000 jóvenes, para los cuales no existía posibilidad real de empleo.

La transformación en propiedad social de los medios de producción, permitió hacer cambios esenciales que redundaron en la creación de nuevas fuentes de empleo. En el período entre 1959 y 1975 fueron creados un millón y medio de nuevas plazas permanentes de empleo, con una tasa de crecimiento promedio anual de la ocupación de 4%. En el caso de la mujer, de 12,6% que laboraba en 1959 pasó al 28% en 1976, o sea, más 700 000 mujeres fueron incorporadas al trabajo.

En los últimos años, con la recuperación tras el grave impacto del período especial en la primera mitad de los años 90, comenzaron a implementarse nuevos programas de empleo, que han permitido crear 800 mil nuevos empleos.

Las fuentes de los nuevos empleos permanentes se vinculan en lo fundamental a los programas sociales impulsados tales como: formación de maestros emergentes, profesores de computación, trabajadores sociales, enfermeros, operadores de salas de video y televisión, así como trabajadores de la agricultura urbana.

El revolucionario concepto de asumir la superación, capacitación y la realización de nuevos estudios como vías de empleo ha sido desarrollado y aplicado en Cuba. Este ha permitido que decenas de miles de jóvenes entre 17 y 29 años, desvinculados del estudio y el trabajo, principalmente mujeres, adquieran el nivel de bachiller o puedan acceder a la enseñanza superior, recibiendo remuneración económica. Están matriculados en la actualidad 107 302 jóvenes, que son atendidos por más de 8 mil docentes en 508 sedes en todo el país. Ya al finalizar el año 2003, 30 mil de esos jóvenes cursaban estudios superiores.

El concepto del estudio como empleo se va extendiendo hacia los trabajadores cuya actividad laboral cesa y no resulta posible su reubicación inmediata, de manera que la opción más indicada para brindarle un nuevo empleo consiste en su preparación o calificación durante el tiempo requerido, como se viene haciendo con los trabajadores azucareros.

La reestructuración de la industria azucarera, se realizó preservando y desarrollando el capital humano. Este proceso ha comprendido a 219 594 trabajadores, de los cuales el 59% se incorporó a otras actividades de la industria azucarera, el 10% a granjas agropecuarias; el 20% al estudio como empleo y el 7% pasaron a empleos en otros organismos. El programa de superación de los trabajadores incluye a unos 122 mil incorporados al estudio, de ellos 65 310 con el estudio como empleo.

La batalla por el pleno empleo en nuestro país cuenta con una estrategia y un programa debidamente articulado, que asegura a cada ciudadano un empleo útil y productivo, basado en los siguientes lineamientos:

- Un plan de empleo permanente conciliado con los territorios

- La ubicación es garantizada a todos los egresados de los programas sociales de la Revolución.

- El completamiento y la estabilización de la fuerza de trabajo en la agricultura urbana

- Consolidación del Curso de Superación Integral de Jóvenes

- Ubicación laboral de todos los graduados universitarios, de la enseñanza técnico-profesional y de las escuelas de oficios.

- Recalificación para la reubicación de disponibles por la amortización de sus plazas.

- Cubrir las plazas vacantes necesarias.

- Pleno empleo para las personas con discapacidad que lo soliciten.

- Prioridad en el empleo de mujeres y jóvenes

- Atención especial a los municipios de mayor desocupación y disminución de sus tasas de desempleo por debajo del 5%.

Fruto de los programas de empleo, en el año 2003 se crearon más de 100 mil nuevos puestos de trabajo, lo que permitió reducir la tasa de desocupación del país a menos del 3 %.

Cuba es signataria de 88 convenios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Es el segundo país de América Latina con mayor número de convenios ratificados y se encuentra entre las diez naciones que más convenios tiene ratificados. Estados Unidos, por ejemplo, sólo tiene ratificados 13 convenios de los más de 184 convenios adoptados.

B.- La garantía de vida: Seguridad y asistencia social

La seguridad social en Cuba constituye un derecho sin distinción de raza, sexo, creencia o ideología política de las personas.

Hasta 1959, la gran mayoría del pueblo vivía en una situación muy vulnerable, de carencia absoluta de protección social y de acceso a servicios de salud, educación, retiro y pensiones.

La situación de los seguros sociales en 1958 era grave, sus fondos se hallaban en estado deficitario, por la corrupción y el latrocinio del régimen imperante. La situación financiera que presentaba la mayoría de las cajas de seguro era deprimente. La asistencia social se limitaba a los esfuerzos de instituciones privadas de caridad y algunas instituciones estatales que beneficiaban a un pequeño estrato poblacional, básicamente en la capital del país.

A partir de 1959, el Estado Revolucionario procede a la transformación de los seguros sociales, elaborando un programa de medidas que comprendió en sus objetivos inmediatos, la atención financiera de las instituciones existentes para garantizar el cumplimiento de sus obligaciones.

Hoy la seguridad social es un sistema integral que comprende la seguridad en el empleo, en el puesto de trabajo, en los ingresos, en las condiciones de trabajo y la capacitación, así como la nutrición, la actividad física, el desarrollo individual y la activa participación social de todos los ciudadanos, incluidos los adultos mayores. Su principal indicador radica en la cobertura que le brinda al 100% de los trabajadores, sus familiares y a la población que lo requiera.

La Seguridad Social cubre los riesgos de enfermedad y accidente común, accidente de trabajo, enfermedad profesional, maternidad, invalidez, vejez y muerte. La Asistencia Social brinda protección a los núcleos familiares y personas en estado de necesidad, con carácter de subsidios. Las prestaciones son de carácter monetario, en servicios y/o especies.

Además de las prestaciones anteriores existen programas sociales dirigidos a grupos vulnerables de la población como los discapacitados, el adulto mayor solo, y otros, que tienen como objetivo satisfacer las necesidades económicas y sociales que presentan dichas personas.

El Sistema de Seguridad Social cubano protege a 1, 438,295 personas por el Régimen de la Seguridad Social, y a 331,681 por el Régimen de la Asistencia Social, para lo cual, en el año 2004, se destinarán a este sector 2 739 millones de pesos como parte de los gastos del presupuesto del Estado.

En esta noble labor se empeñan más de 15 000 trabajadores sociales en todo el país, que se encargan de atender a las personas de la tercera edad que viven solos, a las personas con discapacidad, etc.

1. Atención al adulto mayor

Cuba no está ajena al proceso demográfico de envejecimiento de la población que afecta al mundo. La población cubana total excede los 11,2 millones de habitantes. Es uno de los países más envejecidos de América Latina, con más de un millón y medio de cubanos por encima de los 60 años de edad, cifra que se incrementará en los próximos años. Para el año 2025, se espera que el número de personas en Cuba con 60 años o más se eleve a dos millones y medio, lo que representaría el 25% de la población.